Preguntas frecuentes
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Las iglesias reformadas surgen de la Reforma Protestante del siglo XVI en el tiempo. Los reformadores se esforzaron corregir practicas y doctrinas de la iglesia que no tenían respaldo bíblico pero fueron excomulgados y perseguidos por el Papa y sus seguidores. Las iglesias reformadas basaron sus creencias y practicas no en las dictas del Papa sino en la Palabra de Dios como la única autoridad infalible. También acudieron a los padres de la iglesia para demostrar cuanto la iglesia en Roma había desviado del cristianismo histórico. Las iglesias reformadas de hoy siguen en sus pisadas, buscando reformar a la iglesia según la Palabra de Dios.
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No tienes que ser miembro de nuestra iglesia para participar en la Santa Cena. Si estás visitando nuestra iglesia y quieres participar, busca a nuestro pastor antes del servicio. Para participar, hay tres preguntas que te va a hacer.
1. ¿Has sido bautizado con agua en el nombre del Padre, Hijo, y Espíritu Santo?
2. ¿Afirmas que crees en las enseñanzas cristianas? Un resumen de las enseñanzas necesarias es el Credo de los Apóstoles.
3. ¿Eres miembro de una iglesia que tiene las tres marcas de una iglesia verdadera? Es decir, una iglesia que predica el evangelio verdadero, administra los dos sacramentos como Cristo los ha instituido, y practica la disciplina eclesiástica.Si respondes que sí a estas tres preguntas, puedes venir a la mesa del Señor.
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Son documentos falibles que siempre deberían ser analizados a la luz de la Palabra de Dios. A lo largo de los siglos, algunos de estos credos y confesiones han pasado la prueba del tiempo, demostrando ser fieles en sus resúmenes de la doctrina bíblica. Cuando una iglesia adopta un credo o una confesión, sirve para aclarar las creencias y enseñanzas de esa iglesia. Creemos que esto es necesario porque las enseñanzas de la iglesia no deberían ser secretas sino abiertas a escrutinio. En la denominación a la que pertenece nuestra iglesia, adherimos al Credo de los Apóstoles, el Credo de Nicea, el Credo de Atanasio y las llamadas “Tres Formas de Unidad”.
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Son los tres documentos que son los estándares doctrinales de nuestra iglesia. Son la Confesión Belga, el Catecismo de Heidelberg, y Los Cánones de Dort. Estos son los documentos que han servido como instrumentos de instrucción y un resumen fiel de la doctrina bíblica y han sido usados en las iglesias reformadas desde el tiempo de la Reforma Protestante del siglo XVI. Estos documentos, lejos de reemplazar a las Sagradas Escrituras, nos ayudan a conocer mejor la Palabra de Dios al exponer sus contenidos.
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El liderazgo de toda iglesia tiene creencias y enseñanzas sobre qué es la Biblia, cuál es su autoridad, y cómo interpretar sus contenidos. En efecto, toda iglesia tiene una confesión, es decir, un conjunto de doctrinas que guíen que creen y practican. La única cuestión entonces es si esa confesión es secreta y misteriosa o si es publica para ser comparada con la Palabra de Dios. Una iglesia honesta debería reconocer públicamente cuales son sus creencias distintivas para que se pueda analizar si esas creencias son bíblicas o no.